Origen de las palabras: “Argentina”


Argentina: ‘Plata’ en latín es argentum, nombre sustantivo al que corresponde el adjetivo argentinus. El nombre Argentina fue usado por primera vez por el poeta extremeño Miguel del Barco Centenera (1535-1605) en su poema histórico La Argentina o la conquista del Río de la Plata, publicado en 1602, sesenta y seis años después de la fundación del Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire, hoy Buenos Aires. El sustantivo Argentina se utilizó ampliamente a partir del siglo XVIII para designar a toda la región rioplatense, abarcando los actuales territorios de Uruguay, Paraguay y parte del estado brasileño de Rio de Grande do Sul.

En español existe también el sustantivo ‘argento’, sinónimo de ‘plata’ usado en el lenguaje poético. El mercurio ha sido llamado ‘argent vivo’ desde el siglo XIII, y la expresión ‘argento vivo’ se encuentra aún hoy en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) con el mismo significado. 

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2 respuestas a Origen de las palabras: “Argentina”

  1. La denominación de Miguel del Barco Centenera fue poética y se convirtió casi en el sobrenombre de nuestra país, que se llamaba y se sigue llamando según la Constitución Nacional República Argentina, Confederación Argentino y el arcaico Provincias Unidas del Río de la Plata, que era el nombre más o menos oficial hasta la Organización Nacional. Pero porque se dejó de lado Provincias unidas por Argentina, unido a Confederación o República. El que hizo saber que en el fin del mundo se levantaba un nuevo y altivo país fue Hipólito Bouchard, un marino de fortuna francés que consiguió del congreso que le dieran la patente de corso y circunnavegó el globo saqueando los tesoros que se enviaban de las colonias españolas a la Metrópolis. En una de esas capturó a la que era la nave insignia de la armada española. Puso a sus tripulantes en calabozos, salvo aquellos franceses e irlandeses enganchados, que poco les importaba España. La bautizó “La Argentina” y la identificó con la bandera, no de las Provincias Unidas que oscilaba de un blanco níveo como la de Belgrano, hasta un blanco y celeste como las de San Martín y Güemes por una compuesta por tres franjas horizontales, una azul, una blanca y otra azul por tercios del Almirante Brown. Bouchard con “La Argentina” recorrió el pacífico sur y logró lo que no habían podido los portugueses, ingleses y holandeses: derrotar a los piratas malayos cuya bravura inspiró a Salgari para su personaje Sandokán. Siguió hacia el norte y en la Isla de Hawaii consiguió el primer reconocimiento como nación independiente para las Provincias Unidas, pero no se las conoció con ese nombre sino con el de la fragata La Argentina. Luego decidió invadir California, sin saber que los yanquis habían derrotado a los españoles y ahora era de USA. Ocupó Treasure Island levantando el pabellón azul y blanco y reclamando ese territorio para las Provincias Unidas, pensando que pisaba suelo español. Se dio cuenta del error cuando media flota yanqui del pacífico le apuntaba con los cañones. Esperó a la noche y con la llegada de la niebla y una brisa cómplice se escapó a pocos cientos de yardas de la flota estadounidense que a la madrugada se encontró con la isla tan vacía como siempre y una carta de disculpas.
    Con su flotilla se dirigió a Centroamérica que todavía se debatía en luchas desiguales por la independencia ya que en méxico alternaban tropas francesas y españolas. Para ese entonces las banderas de las naves se habían desteñido con el sol quedando de un azul cerúleo (celeste cielo). Recalaron en la Isla del Tigre en el golfo de Fonseca que tanto une como separa a las bioceánicas Honduras y Nicaragua con El Salvador en el Pacífico. Aquella zona era las Provincias Unidas de América Central que se enteraron de las guerras de guerrillas de Güemes, los corsos como el propio Bouchard, los bucaneros como Brown y de las gestas increíbles de San Martín y Belgrano. A las Provincias Unidas del Río de la Plata, los de las Provincias Unidas de América Central la llamaron como la fragata “La Argentina” y reconocieron su independencia. Tanto los entusiasmó Bouchard que adoptaron la misma bandera, según la que les entregara Bouchard de muestra. Nicaragua y Guatemala usaron el azul cerúleo. Honduras adoptó la bandera de Brown a la que le agregó las cinco estrellas lo mismo que El Salvador y agregó sobre el blanco central el rojo por la sangre derramada de los patriotas.
    Bouchard siguió viaje terminando en Perú donde le dió cuenta de los resultados a San Martín que llevó consigo las banderas cerúlea y blanca y las azules y blancas con la noticia que nos conocían en varias partes del mundo como “La Argentina”.

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